Abril.
Vistió de gris las esperanzas que se asomaron a mi ventana.
Las convirtió en cenizas.
Apagó la luz de la mirada de un amigo.
Hizo salir el mar que habita en mis ojos.
Quemó orquídeas en mis manos.
Pobló de imágenes la memoria, y me recordó que dos cosas les duelen a los muertos:
“Que los recuerden con dolor, y que los olviden demasiado pronto”
Desdibujo los trazos escritos con sal
y guardó el silencio en las caracolas vacías de mar.
Hoy llueve,
es mayo
Las esperanzas han recuperado sus vestidos.
Las palabras vuelven a leerse
y se fijan en los ojos que buscan su luz.
El mar duerme.
Las orquídeas florecen.
Los recuerdos se visten de colores y sonríen.
El silencio sale de su caracola
Las palabras vuelven a escribirse.